Casa pasiva o Passivehaus, aunque ha sido en los últimos años cuando más éxito han tenido estas construcciones, este tipo de vivienda o más bien este modelo de arquitectura podríamos decir que tiene su origen en la Antigüedad. La arquitectura pasiva fue definida como aquella que se adapta a las condiciones climatológicas del lugar. Sócrates fue el primero en escribir sobre este tipo de arquitectura. Él explicaba la arquitectura bioclimática de esta manera:

“En las casas orientadas al sur, el sol penetra por el pórtico en invierno, mientras que en el verano el arco solar descrito se eleva sobre nuestras cabezas y por encima del tejado, de manera que hay sombra”.

Una casa pasiva es una vivienda que busca la máxima eficiencia energética gracias a la arquitectura bioclimática.

Casa pasiva Falling water Wright

¿Cómo se construye una casa pasiva o passivehaus?

Lo más importante probablemente a la hora de construir una casa pasiva o passivehaus es encontrar el lugar idóneo y adaptarse a él y para ello es fundamental hacer un estudio de la zona, de la orientación del edificio y de la gestión de los recursos que tenemos.

Una vez decidido el lugar es imprescindible tener en cuenta el aislamiento de la envolvente y su estanqueidad en los puntos más débiles. El objetivo es que durante el invierno no se escape el calor y durante el verano ese calor se modere. Y para ello, se utilizan aislamientos naturales cuya huella ecológica es mínima, cerramientos de altas prestaciones y un control de calidad exhaustivo.

Por otro lado, se utiliza para alcanzar una temperatura optima en el interior, lo que se conoce como intercambiador de aire que aprovecha el aire que se expulsa de la casa y lo mezcla con el aire procedente del exterior; este intercambio de energía favorece rendimientos energéticos bajos o muy bajos.

Casa pasiva Passive Etexea

Son muchos los detalles que este tipo de construcciones exigen, no sólo en la calidad sino en la sostenibilidad, en el consumo y en protección del entorno. Se usan materiales naturales certificados o procedentes de reciclaje tanto en el esqueleto del edificio como en su vestimenta, conjuntamente con medidas activas como puede ser el reciclaje de aguas pluviales y residuales, el uso de reductores de caudal, electrodomésticos de bajo consumo, uso de iluminación LED, domotización de la vivienda…

Y si todavía tenemos dudas de por qué una casa pasiva o passivehaus, a nivel económico está demostrado que aunque en un primer momento suponen una inversión mayor (5% – 10%), la reducción de demanda energética hace que esta inversión sea rentable en menos de una década, más allá del retorno incalculable en sostenibilidad y cuidado del medioambiente.

En definitiva, un modelo de vivienda perfecta para un turista sostenible; un ejemplo de ello, Passive Etxea, dos casas rurales para disfrutar en Navarra con certificación del Instituto Passivehaus.

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