Los últimos meses habían sido trabajo, trabajo y más trabajo. Llegados a aquel momento no era muy consciente de que apenas faltaban unos días para navidad. El cuerpo y sobre todo la mente necesitaban vaciarse para volver a empezar, así que ese viernes por la mañana preparé una bolsa con algún jersey gordo, unas buenas botas, el chaquetón de lana, unas deportivas, bufanda, guantes y un par de libros, de los de placer. Esta vez el ordenador, el teléfono y el reloj se quedaban en casa.

Faltaba el último tramo de carretera para llegar a Ribes de Freser en la comarca girondense del Ripollés. El sol se ponía y el paisaje lucía intenso. Al llegar, el frío nos recibió, despierto y con ganas de hacernos vivir un fin de semana de turismo rural sostenible inolvidable.

Cuando me bajé del coche me encontré con Resguard dels Vents, un precioso hotel ecológico de montaña en plena naturaleza con una construcción a base de materiales naturales como la piedra y el cristal por el que claramente se podía intuir la luz entrando en cada una de las estancias.

La baja temperatura exterior contrastaba con el ambiente óptimo de la habitación, calor de hogar generado a través de una caldera de biomasa que además también calentaba el agua.

Turismo rural sostenible Resguard dels Vents

Las vistas desde nuestra suite “Palau del Vent” eran espectaculares. Maderas rústicas, pizarra y mucho verde. Arquitectura sostenible para un turismo rural, entorno donde la que manda es la naturaleza.

Antes de cenar, en el spa tratado con electrólisis salina, un tratamiento con hierbas de la zona más alta de la montaña me esperaba.

En ese mismo instante dejé de ser consciente de lo que es la responsabilidad, el día a día y la rutina. ¿Slow life le llaman?

Y para cenar una ensalada del huerto ecológico con productos de la comarca y una hamburguesa de ternera ecológica con bacon, queso de oveja y cebolla caramelizada. Aquello era auténtico. Y de postre,  yogur local de la Vall de Ribes como muchos de los productos del restaurante comprados en la zona.

La economía colaborativa es otra de las máximas del hotel sostenible Resguard dels Vents. Productos Bio, de Km 0 y 100% ecológicos mandan tanto en la restauración como en el resto del hotel.

Al día siguiente después del desayuno, me dejé acariciar por el paisaje del valle mientras leía mi libro favorito para a media mañana realizar una excursión en la que no dejé de descubrir secretos paisajísticos de una zona rica óptima para un turismo rural, de naturaleza, de montaña, de nieve.

Por la tarde y después del descanso, una ruta llena de arte en una comarca donde el románico es un tesoro guardado entre algodones y antes de cenar en el spa me aguardaba otra sorpresa, un tratamiento muy dulce, con sabor a chocolate.

Cuando me desperté la mañana del domingo, la luz que entraba en la habitación era más intensa de lo habitual. Algo había ocurrido durante la noche.

Al abrir la ventana una leve nevada lo cubría todo y el verde había mudado por el blanco puro. El silencio de la naturaleza ante tal belleza era indescriptible.

Todo el cansancio, el estrés, esa sensación de no poder más, había sido enterrado por la nieve. 

El fin de semana terminaba y cuerpo y alma estaban preparados para volver a empezar después de un viaje al origen de la naturaleza.

¿Quieres tú también descubrir el turismo rural sostenible?

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